CRISIS FINANCIERA Y DIFUSIÓN DEL MÉTODO MAFIOSO y II

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Tema publicado en MF 157 Julio Agosto 2010 de rigurosa actualidad.

LA CIÉNAGA DE ERASMO

CRISIS FINANCIERA Y DIFUSIÓN
DEL MÉTODO
MAFIOSO y II

Por Joan Queralt

Por supuesto resulta mucho más fácil apelar a las viejas y políticamente correctas fórmulas de nuestro actual sistema: reformas laborales, disminución de los gastos sociales, despidos más baratos…

 Un olvido que entra en lo delictivo si se tienen en cuenta las cifras: en los últimos diez años, a nivel mundial, la estimación de los puestos de trabajo perdidos a  causa de la falsificación de bienes y productos – que representa el 6% del comercio mundial – fue de 270.000 mil millones de dolares de los cuales 125.000 se perdieron en la Unión Europea. El volumen financiero depositado en los paraísos fiscales se estima en torno a los 6 billones de dólares, los fondos ilícitos suponen entre el 2 y el 5% del PIB mundial y el Producto Criminal Bruto (PCB) representa el 15% de comercio mundial. Según el Instituto del Banco Mundial, cada año se paga solo en Estados Unidos un billón de dólares en sobornos, y en un país vecino como Italia, paradigma de la moderna deriva democrática, la corrupción alcanza los 50.000 millones de euros, exactamente el doble del plan de ajuste impuesto por el gobierno de Silvio Berlusconi.

 Para prevenir la expansión del crimen organizado resulta prioritario fotalecer los sistemas de control de la legalidad, en particular los mercados financieros no regulados y los paraísos fiscales y bancarios, sumamente favorables a los intereses económicos de las organizaciones criminales. Pero no cabe ilusiones: nuestro actual sistema económico – y con mayor énfasis el mercado financiero – no es proclive al refuerzo de esos sistemas de control, que perciben como obstáculos a su actividad.

 En plena crisis planetaria, la sumisión de los gobiernos al poder financiero parece incluir su tolerancia a la economía criminal y a la criminalidad económica.

 Visto lo visto, parece del todo coherente, dramáticamente lógica, la pregunta que se formulaba tiempo atrás un diputado búlgaro: ¿Por qué un joven debiera ir a la universidad si con un buen bate al servicio de alguien puede hacer un montón de dinero, comprar coches y mujeres?