CRISIS FINANCIERA Y DIFUSIÓN DEL MÉTODO MAFIOSO y I

HEMEROTECA NOTICIAS

HEMEROTECA
Tema publicado en MF 157 Julio Agosto 2010 de rigurosa actualidad.

LA CIÉNAGA DE ERASMO

CRISIS FINANCIERA Y DIFUSIÓN
DEL MÉTODO
MAFIOSO y I

Por Joan Queralt

“La política se hace en las alcantarillas”, le confesaba Macià Alavedra, durante años ex alto cargo de la Generalitat de Catalunya, a Luis Prenafeta, otro colega del mundo de los negocios de la política, en una conversación telefónica de abril de 2009. Meses más tarde, refiriéndose a la crisis financiera mundial, Joseph E. Stiglitz, economista y Premio Nobel, hablaba de fechorías del sector financiero. Definiciones y episodios independientes, sin relación aparente, sin fuera porque una y otra se dan cita y otorgan sentido a la frase del escritor calabrés Corrado Alvaro: “La peor desesperación de una sociedad es la duda de si vivir honestamente resulta útil”.

El método mafioso se ha universalizado. Ha entrado a formar parte de las prácticas de la política, de las finanzas, de las grandes corporaciones, provocando efectos devastadores tanto para la libertad de mercado como para el sistema democrático de muchos países.

 Hoy cuando la corrupción de las alcantarillas a que hacía referencia Macià Alavedra tiende a convertirse en la misma arma del poder político y económico, y de la criminalidad organizada, asistimos impasibles a la convergencia de las actividades lícitas, ilícitas y criminales que empobrecen a millones de ciudadanos y países enteros, socavan la estabilidad política, social y económica, amenaza la seguridad y el futuro de las naciones, y disminuye la confianza de los ciudadanos en los sistemas que gobiernan nuestras vidas.

Un proceso, no lo olvidemos, cuya exitosa expansión ha tenido lugar en un período marcado por el triunfo de la ideología de la acumulación y en el que el Estado, aquél que definía loa ámbitos de legalidad y el propio concepto de criminalidad, no es más que el centro del universo político.

Que en una situación mundial de extrema gravedad en lo económico y social, cuando gobiernos y administraciones públicas se ven obligados a poner en marcha y articular todos los mecanismos de ajustes, racionalización y recuperación de los recursos económicos generales, ni un solo dirigente político, en ningún país, haya apuntado la necesidad de afrontar el problema de la criminalidad económica, la criminalidad organizada y el delicado asunto de la corrupción, es, por inexplicable, altamente significativa. Supone no solo el síntoma más evidente de la escasa atención que estos gravísimos fenómenos contemporáneos, por otra parte presentes directa e indirectamente en el carácter y en el origen de la crisis, siguen mereciendo tanto a la opinión pública como a las autoridades, sino, esencialmente, la impotencia definitiva de la política. Continuará