EL VINHO VERDE…

NOTICIAS

Allá por los años 80 el correo postal era la manera más económica de comunicación transoceánica (léase por ejemplo: Madrid, Buenos Aires, Madrid), una carta normal podía demorar entre 7 y 15 días en llegar a destino, siempre y cuando no resultara o resultase “sospechosa” a los servicios de inteligencia de la dictadura (algo así se vio reflejado en: “La vida de los otros” excelente film alemán ganador del Oscar a la mejor película de habla no inglesa). A ello añadamos el tiempo que se tomaba el destinatario en responder, lo cual el “diálogo epistolar de ida y vuelta” casi nunca era menor a 30 días.

El teléfono resultaba prohibitivo entonces, salvo encontrar alguna cabina con el aparato “pinchado”, aquello era otra historia.

Con Jorge Bencardino teníamos una antigua amistad nacida en el Ramos Mejía Law Tennis Club, prolongada por el deporte y nuestros hijos ya que Jorge era entrenador de las inferiores de Matreros, club de rugby dónde jugaban su hijo Gonzalo junto a mi hijo David. Y alguna complicidad compartida largos años durante el estío en el solárium de la piscina del club y en más de una reunión social / laboral en las que solíamos encontrarnos en el centro de Buenos Aires.

Todo eso se trastocó al viajar yo a Madrid con un billete cerrado a 45 días y regresar tres años y medio después tras la guerra de Las Malvinas y de la caída de la dictadura.

Tras el asombro inicial de Jorge y muchos amigos más por mi decisión de quedarme en España, dio comienzo un largo intercambio epistolar.

En setiembre de 1983 apareció el primer número de la revista MUNDO FERIAL FERIAS y CONGRESOS, prologada por el entonces alcalde de Madrid don Enrique Tierno Galván.

A raíz de ello comencé a visitar profesionalmente como editor distintas ferias internacionales, entre ellas recibí una invitación de Jorge Cruz, Director de la Feria de Braga para visitar la Feria del Vinho Verde. Tras la visita a feria le comenté (por carta) al bueno de Jorge Bencardino sobre las bondades del vinho Verde, como vino joven más bien afrutado seco y con cierto grado espumoso.

La respuesta llegó con “segundas” decía algo así: …Mirá, yo he visto a mucha gente en “pedo” (aceptación argentina a sujetos pasado en copas), pero en mi vida a alguien que me argumente algo semejante, ¡Cómo estarías, que veías al vino de color verde!!!Che, decime en serio, ¿de dónde sacaron los portugueses el vino Verde ese…?

 Antes de responderle a Jorge hube de documentarme, y la sorpresa fue mayúscula: las cepas del vinho Verde las trajeron a esa zona de Portugal ¿se lo imaginan? Si, la trajeron los romanos con mucha fortuna, porque las cepas se adaptaron a las particularidades de esa zona y pese a que lo intentaron no se dieron en otras zonas del norte del país. Desde entonces la producción es limitada, casi artesanal y se hace en pequeñas fincas vitivinícolas particulares. En la feria me hicieron catar un espumoso tipo champagne o cava y un espirituoso tipo coñac, todos muy conseguidos.

A toda la documentación, añadí en mi respuesta: Si en lugar de estar dónde están esas viñas, estuvieran en Francia, con el marketing de marca exclusiva, sofisticada, única y proveniente de los romanos los franceses venderían el Vinho Verde como una “delicatesen de añada limitada” y pondrían su coste por las nubes.

Algo, que aunque nos cueste reconocer, lo llevan haciendo desde años con muchos vinos y champagne inmejorablemente.

Sino mira la que montan, año tras año, con la llegada en tren del Noveau  Beaujolais  a París. Es una fiesta nacional.

 DCGall/ Editor de MFONLINE