CONTRATIEMPOS PROTOCOLARIOS

OPINIÓN

Repartidos en distintos sillones del hall de recepción del hotel AC 10 Iberia, estábamos algunos periodistas e invitados a la espera de la llegada del bus que nos trasladaría a la Feria Internacional del Atlántico, en Las Palmas de Gran Canaria.
Un hombre, bastante alto vestido con elegante ropa árabe –musulmana de color blanco con bordes y detalles dorados incluyendo su fez coronando su cráneo rapado estaba dando paseos por el hall, mientras, con un teléfono en cada mano mantenía conversaciones alternativas en francés o árabe con voz portentosa de bajo.
Aparte de su vestido, me llamaron la atención unos grandes y puntiagudos zapatos bicolores: puntera y talonera negra a charolada, el resto blanco impoluto, parecían zapatos de golf.
El hombre seguía imbuido en sus conversaciones con los dos teléfonos y en un momento dado casi se tropieza conmigo, me miró sorprendido y sonrió.

Le devolví la sonrisa diciéndole: verá usted, yo me considero preocupadamente un poco loco por el uso indiscriminado que le doy a mi teléfono y al verle a usted con dos teléfonos y hablando inclusive simultáneamente me dije: este hombre está doblemente loco… – Coincido con usted, me respondió, las nuevas tecnologías son herramientas útiles pero a la vez adictivas en la gente joven y no tan joven… – Lo dirá usted por el uso tonto de las redes y las facilidades de los buscadores que de alguna manera aleatoria significan y simplifican el trabajo, el estudio y nuestras vidas, pero a la vez están creando una generación des culturizada, nadie lee, las soluciones a lo más diverso está dada por los buscadores… – Coincido plenamente con usted me respondió al tiempo que con su enorme mano negra iniciaba el dibujo de una imaginaria línea recta en pendiente hacia él suelo, diciéndome: el mundo está en declive, la cultura está en declive, la educación está en la gran pendiente del declive…gracias al uso indiscriminado de las nuevas tecnologías se está creando peligrosamente un retroceso del cual resultará bastante costoso salir… ¿De dónde es usted? Preguntó. – Yo soy argentino, pero vivo en España desde hace 36 años, mi nombre es David y soy editor y ¿Usted? Mi nombre es Hamad y soy de Gambia. Nos estrechamos las manos y cada uno continuó con lo suyo, él hablando por teléfono y yo tomando un vaso de agua preparado con una mezcla de menta, pepinos, trozos de cáscaras cítricas, muy refrescante y con un suave gusto a menta. El agua está en dos elegantes envases de cristal en un extremo del largo mostrador de recepción, después de probarla por primera vez hace un par de meses me resulta diurética y como está fría refrescante. Al llegar el bus, subí el primero y me senté en el primer asiento a la derecha del conductor, detrás de mí subió Hamad acompañado por una mujer morena elegantemente vestida con ropas musulmanas en tonos azules que le cubrían con una capucha ligera su cabeza. Me sorprendió encontrar tras la escalinata de ingreso a la feria al director de la misma y a todo el gobierno Canario. Cuando descendieron Hamad y la mujer, las autoridades se acercaron a ellos a darles la bienvenida oficial. ¿Quiénes serán me pregunté? Porque en el bus también venían unos cuantos visitantes de color vestidos con brillantes trajes y algunos con vestimenta musulmana y a estos solo les saludó el director de la feria para luego reunirse con la comitiva de recepción y dirigirse al espacio expresamente preparado para los discursos oficiales y protocolarios correspondientes al acto inaugural de la feria. Le pregunté a María José (una de las secretarias) ¿Sabes quién es el hombre alto negro vestido de blanco? Sí, es Hamad Bah, ministro de Turismo y Cultura de Gambia! No pude menos que sonreír pensando en lo que le había dicho en el hall del hotel y le pregunté nuevamente: Dime ¿Cómo puede ser que traigan al ministro y a su asistente en el mismo bus con la prensa y otros invitados? Sencillamente un error de protocolo, esto no lo manejamos nosotros, sino el gobierno Canario y hubo una descoordinación en el traslado del ministro. Por ello vino en el bus con el resto de los invitados y la prensa, me acotó.