Estar o no estar, esa es la cuestión, si hablamos de marketing  producto – empresa.

En épocas de crisis los recortes en los presupuestos anuales afectan –generalizando-  la inversión publicitaria.

El fallo radica en entender equivocadamente la inversión publicitaria como un gasto, cuando en realidad estamos hablando de una inversión.

Si se mantiene la inversión por ejemplo en: materia prima, transporte, consumos energéticos, envases, mantenimiento, alquileres, etc.

¿Por qué se recorta el presupuesto publicitario? 

¿O es que acaso vamos a dejar de vender?

¿O dejaremos de estar presentes en el mercado?

¿Puede una empresa de marca o una PYME posicionada dejar de participar en una feria?

Depende de diversas variables, pero lo más coherente será participar eligiendo y analizando tener presencia dónde resulte más eficaz al marketing del producto – empresa.

Si es preciso, se reducirá la superficie alquilada abaratando costos también en el diseño y construcción del stand.

De no asistir, aparte de la falta de presencia de marca - producto, posiblemente otra empresa competidora ocupará nuestro espacio y nos podemos encontrar con la falta de espacio expositivo al intentar regresar en la próxima edición; como acaba de sucederle a expositores españoles en la reciente IFA Berlín (Electrónica del hogar y bienes de consumo).  

Ir a exponer a una feria o no ir, esa es la cuestión, económicamente hablando.

Si vamos a exponer

¿Dónde vamos? ¿A qué feria? ¿Dentro o fuera del país?

En ambos casos ¿Cuál es nuestro objetivo de mercado?

¿El mercado local lo dominamos? Si   No

¿Y el internacional?  Si  No

¿Qué trozo de la tarta de negocios podemos pretender?

¿Tenemos capacidad de producción?

¿Estamos en condiciones de exportar?

¿A qué feria vamos? y ¿Cómo vamos?

¿Cuáles son las ferias punteras en nuestro sector?

¿Dónde están? ¿Tienen ferias exportadas a otros países que puedan llegar a interesarme?

Cuál resulta más conveniente a mis objetivos: ¿La feria matriz o alguna de las exportadas?

Podemos consultar al representante de la feria elegida (si lo hay).

O por qué no efectuar una visita previa de prospección a la feria elegida, siempre ayudará más ver in situ que a través de referencias, se podrá verificar a la competencia, como se presenta, el espacio ocupado, reconocer el pabellón o los pabellones dónde expondremos, e inclusive establecer contactos y recibir opiniones de expositores.   

Debemos establecer un cronograma de trabajo.

¿Con que espacio nos presentaremos en la feria?

Haremos un coste estimado básico de inversión, así podemos en principio determinar el espacio que ocuparemos.

¿Hay espacios disponibles acorde a nuestras necesidades?, ¿en qué pabellones?

Definido el espacio

En el caso de no ser expositores frecuentes:

¿Cómo nos presentaremos?

¿Con un stand de diseño?

¿Con un stand estándar de carpeta de feria?

Si la decisión es un stand de diseño, resulta sencillo encontrar referentes.

Aquí deben prevalecer –aparte del criterio económico – criterios netamente publicitarios, entre los que deberán ser tenidos en cuenta: Distribución espacial; identificación de Marca – Producto; imagen de empresa, colores, fórmula de exposición (si llevamos uno o varios productos) expositores o escaparates, displays, textos y fotografías; iluminación; ornamentación floral; etc.  

Como aprovechar y rentabilizar una visita a feria

Si se tienen objetivos o no se tienen objetivos en la visita.

¿Dónde vamos? ¿A qué feria?

¿Dentro o fuera del país?

Cómo trabajaremos en la feria

¿Planificamos la visita catálogo en mano?

¿Utilizamos las nuevas tecnologías y concertamos citas?

Vamos a:

¿Comprar?

¿A la búsqueda de representaciones?

¿A tratar de vender?

¿A tomar el pulso de las tendencias?

¿A copiar productos?

¿A analizar e investigar novedades?

¿A reconocer los pabellones e individualizar posibles espacios de exposición?