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Lecturas veraniegas: Espías I*

Por Adrián Paenza / Matemático, profesor universitario en USA y Bs Aires Argentina.

 

Cuando usted le garantiza acceso

a una app en su teléfono móvil,

¿Qué está permitiendo que (le) hagan?

Usted, como yo,como todos los que tenemos un teléfono celular (móvil) que permite instalar apps, eligió algunas que le son particularmente útiles. No importa cuáles. Usted sabe cuáles son. Sin embargo, en algún momento hay una parte de la ‘letra chica’ a la que no necesariamente le prestamos atención. Lo que queremos es tener acceso inmediato y satisfacción inmediata… y por lo tanto, poder hacer con ella lo que queríamos.

Por ejemplo, y para fijar las ideas, imagínese su cuenta con Facebook, Twitter, Instagram, Snapchat, LinkedIn, Google, Whatsapp, Viber… y usted elija como continuar.

 

 

 

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Diseñadas para evitar que la tecnología nos robe experiencias.

1. Converse ahora, mande textos después. Si apartó tiempo para el descanso… descanse.

2. Tómese un día libre de teléfono. Hay un aspecto molesto en este desafío: ¿no deberíamos simplemente aprender a controlarnos?

3. Evite ser un “buscatodo”. En otras palabras, renuncie a los mapas, buscadores y los sitios web de recomendaciones de tanto y tanto, y entréguese a la casualidad, a lo inesperado.

4. ¡Ni los codos ni los teléfonos sobre la mesa! Hablemos del “phubbing”: desairar a otras personas haciendo caso omiso de ellas, por prestarle toda la atención a su teléfono móvil.

5. Mire antes de disparar. A veces vale la pena vivir la experiencia antes de documentarla. El filósofo Aristóteles decía que somos lo que hacemos repetidamente.

6. Pruebe antes de cargar. A veces, las tecnologías digitales nos tratan como algo menos que humanos: como apenas unos globos oculares mirando la pantalla y unos dedos tecleando botones. Pero seguimos siendo seres de carne y hueso.

7. Deje dormir al teléfono.  A menudo, el celular está fuera de lugar. Con la cabeza sobre la almohada, es tentador para mirar el teléfono por última vez. Sin embargo, prepararse para que su sueño sea interrumpido. ¿Por qué? Las pantallas de los dispositivos electrónicos emiten luz azul, que su cerebro asocia con la luz del día. La exposición hace estragos con el reloj de su cuerpo.