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Los mejores PLV de 2017

Los LiderPack –los galardones más importantes de envase, embalaje y Publicidad en el Lugar de Venta (PLV) de España– han premiado 27 productos fabricados durante 2017 y dos proyectos diseñados por estudiantes. Además, entre todas las propuestas ganadoras, el jurado ha otorgado la distinción "lo mejor del concurso" a dos trabajos: el sleeve para decorar las botellas de "mojitos Karibeño" y el camión de cartón de PLV de la cerveza Carlsberg.
 

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Escribe DANIEL REVILLA  MORENO

La Tate presentó la exposición Queer British Art aprovechando los 50 años del fin de la despenalización de la homosexualidad en Inglaterra y Gales, y reivindicando para ello como principal estandarte la figura del Escritor Oscar Wilde.

En este artículo reflexionaré sobre la necesidad de dicha exposición, y propondré otras opciones sobre cómo podría comisariarse.

Lo que resulta polémico en principio es la elección de la palabra “marica” para dicha exposición, pero la realidad es que a mi juicio se trata más de una estrategia comercial que de un compromiso con dicho colectivo.

El concepto Queer (marica) en Inglaterra tiene una concepción no peyorativa, ya que ha sido apropiado por los movimientos LGIB como una palabra empoderadora que refleje “el orgullo” de su opción sexual. Por ello los que están, familiarizados con este último uso, no deberían sentirse escandalizados del término y verán la exposición como un compendio del arte realizado por este colectivo; Mientras que los no familiarizados, creerán asistir a una exposición con una temática específica del mundo Queer. 

Creo que la exposición no obedece a aquello que supuestamente pretende; que es una reivindicación de los artistas LGTB, en una época anterior al reconocimiento de sus derechos.

 A mi juicio en realidad supone una estrategia oportunista y comercial, explotando la efeméride del acontecimiento.

En primer lugar, la exposición cae en el frecuente error de aplicar al pasado, mentalidades y conceptos contemporáneos que no reflejan la realidad histórica. En el periodo que abarca la exposición (sobre todo en los años de inicio) no existía una conciencia LGTB y además al estar penalizada, los artistas tenían que ocultar dicha condición. Por tanto, me parecería más adecuada una exposición comparativa entre dichos artistas, y artistas más contemporáneos que problematice y contextualice como se han superado los prejuicios, y se ha conformado un proceso de identidad común.

Lo que debería la exposición lograr es que el espectador perciba como los artistas han respondido a las diferentes problemáticas inherentes a su condición, y ayudándose del arte han establecido mecanismos de resistencia, expresión, reivindicación, etc. En definitiva, como el arte puede ser un vehículo político al servicio de las reivindicaciones de un determinado grupo excluido. La exposiciónparece centrarse en una mera compilación de artistas, cuyo único rasgo común es su opción sexual.

Esto es a mi juicio tremendamente equivocado, puesto que pretende combatir el prejuicio esencializando “una estética propia Queer” totalmente descontextualizada. Si algo perpetua la estigmatización es precisamente el someter a los colectivos a esencializaciones más allá de ninguna explicación que trascienda lo que caracteriza al propio colectivo. En el caso del movimiento LGTB su asociación con el mundo del arte puede ser menos beneficiosa de lo que aparenta.

Una de las formas más habituales de discriminar a un colectivo, es asociándolo a una actividad específica para ese colectivo, que además en el fondo reafirme las características discriminatorias del mismo; Pondré un ejemplo: Se suele asociar al colectivo afroamericano con el éxito deportivo, esta asociación aparentemente positiva, esconde varias realidades bastante discriminatorias. La primera de ellas asocia al afroamericano con la fuerza bruta y su carácter más “animal”, y la segunda, son actividades alejadas de las consideradas como“intelectuales”. Con el colectivo LGTB y su asociación con el arte y la moda, se les restinge a una sola actividad, ligada al esencialismo, como personas hedonistas y alejadas del mundo práctico.

En conclusiónla exposición del Tate me parece innecesaria tal y como está comisariada, ya que no cumple el objetivo de denuncia, sino que fomenta el estereotipo. Yo propondría una exposición con un carácter más sociológico, ligada a temáticas y no tanto a artistas que analice entre otros aspectos, por qué el arte ha sido uno de los pocos ámbitos de libertad y permisivos para el colectivo LGTB.

En segundo lugar y lo que es más importante, que nos hace pensar en la existencia de una estética específica Queer antes de su constitución en movimiento social. El peligro está en que la aparente reivindicación puede en el fondo esconder (a pesar de su buena intención) las raíces del verdadero prejuicio.