OPINIÓN: RIESGOS PASADOS, PRESENTES Y FUTUROS

Ésta semana NOTICIAS OPINIÓN

Las cuestiones políticas, sean de la índole que fueren, crean situaciones capaces de trastocar eventos y ferias organizados y planificados con años de antelación.

El bombardeo a Libia, las huelgas: de transporte de carga terrestre, de taxistas, de ferrocarriles,  de aduanas, de metro, etc. han ocasionado a lo largo de los años múltiples cancelaciones de congresos internacionales. Los expositores de ferias se vieron afectados por la falta de género en sus stands conformando un largo catálogo de situaciones pasadas que de pronto retornan en Chile con la cancelación de la Cumbre Mundial del Clima y el Aforo Asia Pacífico. 

Los acontecimientos actuales en Barcelona están afectando directamente el desarrollo normal de toda su actividad y hasta tanto no se encuentren las soluciones a ellos, como en múltiples sectores económicos de la Generalitat, el  presente y futuro de la actividad ferial, congresual y turística de  Barcelona corre serios riesgos que ya la están afectando y sin duda crean incertidumbres sobre el futuro de importantes eventos  confirmados como: el Móvil World Congress 2020, el  Seafood Expo Global/Seafood Processing Global 2021 o la misma Alimentaria 2020, en proceso final de comercialización y promoción internacional.

El Movil World Congress ya soportó situaciones de huelgas que le afectaron y llegaron a poner en duda su renovación contractual;  Diversified Communications, organizador de Seafood Expo Global/Seafood Processing Global, el mayor salón del mundo sobre productos del mar, ha anunciado  el traslado de su evento global a Fira de Barcelona a partir de la edición de 2021. Ambos son organizadores privados y como tales – suponemos en los contratos – tendrán alguna cláusula sobre los imponderables de situaciones particulares que se puedan dar en la ciudad sede que afecten directamente el normal desarrollo de sus eventos.

Esto, en roman paladino puede significar: señores nos vamos de Barcelona.

Con lo cual, la ciudad condal y Fira sufrirían un duro golpe económico y de imagen a nivel internacional como sede de eventos y qué decir sobre el sector turístico.

Los ciudadanos tienen democráticamente derechos e interpretaciones legales de los mismos. Esa es una cuestión política, pero aquellos que organizan eventos a medio y largo plazo (más de 2, 3 o 4 años) necesitan contar con un estadio de normalidad ciudadana, a veces lamentablemente difícil de asegurar, en nuestro convulso mundo actual.